EMERGENCIA POR ESTRÉS HÍDRICO
09 de noviembre de 2020
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60 días han resultado insuficientes para la atención de una emergencia que ya muestra consecuencias de millonarias pérdidas. 160 millones de soles han perdido hasta ahora los arroceros de La Libertad, monto que se ampliará por su afectación a otros servicios. ¿Qué ofrecieron y qué han hecho hasta ahora las autoridades respecto a la emergencia hídrica?, ¿es un hecho la sequía producto del fenómeno ‘La Niña’?, ¿cómo y dónde se está actuando por contrarrestar esta crisis?
Culminaba el primer trimestre de 2020 y, a diferencia de la pandemia por Coronavirus que nadie pudo imaginar, otro impacto perjudicial germinaba y despertaba la alerta en los agricultores del norte del país: ya no sumaban agua. Las lluvias eran esporádicas, los caudales descendían, y la costa se enfriaba.
Las advertencias y las peticiones de atención quedaron desatendidas, encarpetadas, y evaporadas por la emergencia sanitaria. Pasaron los meses y a inicios de setiembre se daba por hecho una próxima calamidad ambiental en el Perú, una crisis hídrica que vería sus puntos más críticos entre los meses de enero y febrero de 2021, una sequía que afectaría toda la dotación de agua para la producción agrícola y en menor medida para consumo humano en el norte del país si no se tomaban acciones de contingencia.
La razón, un inminente fenómeno La Niña que enfriaría el mar peruano, concentrando la lluvias y sobreabundancia de agua en el sur y provocando desabastecimiento de agua por falta de precipitaciones en el norte peruano.
La Niña
El pasado 28 de octubre la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó la instalación de un episodio del fenómeno La Niña que durará hasta el próximo año, una situación que “afectará las temperaturas y los patrones de precipitaciones y tormentas en muchas partes del planeta. Se espera que sea de moderado a intenso. La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones. Por lo general, tiene efectos en el tiempo y el clima contrarios a los de El Niño”, especificó la OMM, agregando que en América del Sur La Niña puede traer lluvias por encima de lo normal en grandes partes del norte del continente.

En Trujillo, el biólogo Carlos Bocanegra explica que el enfriamiento en el sur hará descender las aguas del norte evitando que estas se evaporen y produzcan las esperadas lluvias. Consideró que el aparente calor de los últimos meses (presente por algunas horas), no son suficientes para frenar este fenómeno.
La acción estatal
El ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) ha sido el principal llamado a tomar decisiones y acciones para afrontar esta problemática. Por ello el pasado 12 de setiembre emitió el Decreto Supremo N° 149-2020-PCM declarando el estado de emergencia por 60 días calendario “por peligro inminente ante déficit hídrico, para la ejecución inmediata y necesaria de reducción del muy alto riesgo existente, así como de las acciones de respuesta y rehabilitación, en caso corresponda”, en 136 distritos de las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, Cajamarca y La Libertad. En el caso de La Libertad incluyó a 9 provincias y 26 distritos.
El exministro de Agricultura, Jorge Montenegro Chavesta, en visita a La Libertad confirmó que los próximos meses de enero y febrero “serán los de menor disponibilidad hídrica”. Manifestó que el trabajo en estos meses apuntaba a optimizar la infraestructura existente, ampliar los recursos que permitan la reserva de agua, controlar su distribución, y ofrecer garantía económica a los agricultores, considerando que serán los principales afectados de la crisis.
Para ellos se dispuso una inversión regional de S/ 25 000 000 para limpieza y descolmatación de canales, drenes, bocatomas respaldado con mano de obra del programa “Arranca Perú” y de los propios agricultores en zonas como el valle Chicama y Huamachuco.

A continuación, extracto de entrevista de Radio Nacional al ministro de agricultura, Jorge Montenegro (JM), donde amplió sobre la protección económica dirigida a los agricultores frente a la emergencia hídrica.
¿Cuáles son las principales acciones para mitigar el impacto de desabastecimiento por estrés hídrico?
JM: “Estamos haciendo toda una acción que nos permita reducir esta situación. Estos mecanismos de prevención obligan a los principales embalses como Poechos, Tinajones, Gallito Ciego, que son sistemas regulados, a hacer una acción de mitigación y hacer más control en cuanto a la distribución del recurso a fin de no tener problemas a cierre de fin de año (reserva técnica) no solo para temas agrícola sino poblacional. Estas medidas permiten tomar acciones y reducir las descargas y hacerlas más controlables. Estamos trabajando en pastos naturales, abastecimiento de faja, alimentos balanceados para el ganado. (trabajos) en aguas subterráneas, revisión de pozos para aguas subterráneas y otros nuevos donde tengamos complicación en adelante. Esto ya está estructurado viene siendo coordinado con gobiernos locales y regionales”.
Minagri ha dispuesto una cobertura económica a los agricultores, el denominado Seguro agrícola catastrófico.
JM: “Ya está prácticamente operativo, estamos coberturando más de 2.2 millones de hectáreas de agricultura familiar que estaría beneficiando a más de 950 mil productores del campo dentro del concepto de agricultura familiar, y estamos trabajando a nivel de 24 regiones. Nunca antes se había hecho ese tipo de seguro catastrófico y estamos coberturando esa cantidad significativa de hectáreas para manejar cualquier situación que se pueda presentar en este caso estrés hídrica o baja disponibilidad hídrica”.
Créditos con tasa de interés preferencial
JM: “Tenemos 440 millones de soles (en créditos) con una tasa de interés de 3.5% activado a través del fondo Agro Perú ya desembolsando en algunas regiones se está trabajando en acelerar las colocaciones. Tenemos una disponibilidad de dos mil millones de soles para la atención de la parte agrícola pecuaria, cultivos transitorios, permanentes, y la idea es dar garantía suficiente para dar créditos con tasas bastante blandas. Estamos solicitando un solo documento, puede tener título de propiedad, pero es complicado porque la mayoría son posesionarios, con esa constancia puede acceder al crédito, si no lo tuviera con un recibo de agua, si no lo tuviera con una constancia de productor que lo extiende la dirección regional agraria.
También tenemos agricultores sin tierra que viven del alquiler y con el contrato de arrendamiento puede acceder a ese crédito. Va en dos gamas de montos hasta 15 mil soles con garantía del 98% y de 30 mil soles con garantía de 95%”.
La situación regional
El referido Decreto Supremo N° 149-2020-PCM incluyó en la declaratoria de emergencia a las provincias de Gran Chimú, Julcán, Otuzco, Santiago de Chuco en la sierra, y de Ascope, Chepén, Pacasmayo, Virú y Trujillo en la cosa. En el caso de Trujillo se incluyó a los distritos de Laredo, Moche, Víctor Larco y Trujillo.
Dos días después de decretarse la emergencia, el gobernador regional, Manuel Llempén, informó que el gobierno regional formó un equipo técnico para realizar un plan de emergencia hídrica que reduzca los efectos del estrés hídrico.
“A nivel regional estamos trabajando con un equipo consultor para que nos indique qué es lo que nosotros podemos hacer inmediatamente de acuerdo a la realidad geográfica y también por el impacto de este estrés hídrico en cada una de las provincias. Invoco a los alcaldes a diseñar el plan preventivo, y si necesitan adquirir insumos como mangueras u otros, podemos uniformizar criterios para realizar compras corporativas”, mencionó en su momento. Y adelantó su rechazo a que solo 26 de los 83 distritos liberteños hayan sido considerados en la emergencia.

Manuel Llempén sostuvo, además, que “si antes utilizábamos 200 litros de agua por persona en un día, hay que llegar a la meta de 50 litros por persona”. Esto que se veía como el inicio de una fuerte y necesaria campaña comunicacional simplemente se agotó en esa expresión.
Casi dos meses después no hubo acciones buscando educar en racionamiento, y el pasado 4 de noviembre, Manuel Llempén, reconoció que el tiempo previsto inicialmente no ha sido suficiente para abordar la enorme atención que requiere frenar el inminente y crítico impacto social y económico que ya se manifiesta. Ante ello el gobernador liberteño ha solicitado la prórroga por 60 días adicionales, y que se amplíe a otros 49 distritos liberteños que también padecen las consecuencias de la crisis hídrica.
La solicitud fue presentada al director del Instituto Nacional de Defesa Civil (Indeci), Luis Carranza Micalay, sustentada en un informe del equipo técnico de la Subgerencia de Defensa Civil del gobierno regional, el que infiere que se mantendrán las condiciones que afectan a los distritos de La Libertad considerados en el D.S. N° 149-2020-PCM.
Las acciones concretas
Desde el año pasado el Gobierno Regional de La Libertad viene instalando 6 848 reservorios en 53 distritos de 5 provincias andinas, 4 000 están terminados y aseguran que el resto estarán listos en diciembre de este año gracias al programa “Siembra y cosecha de agua”, lo que permitirá almacenar 1 260 686 m3 de líquido para irrigar 7 000 hectáreas de cultivos.
Los reservorios más pequeños son de 8 por 5 metros y 1.70 m de profundidad, almacenando 50 m³ de agua; y el más grande es de 86 x 40 metros por 4 m de profundidad, acopiando 8 630 m³.
Este programa, que ejecuta la Gerencia Regional de Agricultura, tiene un avance del 80% en casi dos años de intervención (2019-2020), considerando la paralización por la pandemia. Para el próximo año se espera intervenir en Bolívar y Gran Chimú, instalando mil reservorios en cada provincia.

Por su parte, el nuevo ministro de Agricultura y Riego, Federico Tenorio Calderón, destacó la importancia del programa “Siembra y Cosecha de Agua”, para reducir el impacto de las sequías, y que viene ejecutando el Gobierno Regional de La Libertad.
En dos años de ejecución este programa tiene 6 848 reservorios instalados en cinco provincias del ande, almacenando 1 260 686 m3 de agua para irrigar 7 mil hectáreas y sembrar durante todo el año.
El nuevo titular de Agricultura resaltó que en La Libertad se desarrolla una experiencia sumamente ilustrativa para la pequeña agricultura en la sierra.
Se espera apoyo de su sector para continuar implementando más reservorios y las siguientes etapas del proyecto, que prevé riego tecnificado, viveros, biohuertos, entre otros.
«Ahora se está atendiendo en promedio 8% a 10% de los pequeños productores de cada provincia. Ojalá pudiéramos llegar siquiera al 20%, 30% o al 50% % y todos pudieran tener la oportunidad de tener su microreservorio que les pueda garantizar algunas hectáreas bajo riego permanente. “Eso sería cambiarles la vida”, puntualizó.
El ministro Tenorio señaló que esta es la mejor estrategia para contrarrestar la sequía que azota al norte del país porque así se puede regular el uso del agua, se puede almacenarla en épocas de lluvias y generar manantiales a través del mantenimiento de los bofedales y de la generación de pequeños bosquetes en las zonas andinas.
De contar con agua para riego los 365 días del año se podrán lograr de 2 a 3 campañas agrícolas.
Se podrá cerrar el proceso productivo con la instalación de riego tecnificado e instalar 2 700 ha de pastos con Agro Rural, desarrollar cultivos rentables con Agroideas y realizar la articulación de la producción al mercado con Sierra y Selva Exportadora.
Los reservorios permitirán ampliar la frontera agrícola, mejorar la productividad, generar empleo y mejores ingresos para miles de campesinos, proyectando para la campaña 2020 – 2021 producir 20 mil toneladas de alimentos y para la campaña 2021-2030 sembrar 8 225 ha con cultivos de papa, trigo, cebada, quinua, tarwi, lenteja, arveja y pastos.
También se ha iniciado la “Recuperación de los servicios ecosistémicos de regulación hídrica y control de la erosión de suelos en las microcuencas del río Tablachaca, en Santiago de Chuco”, para combatir la erosión del suelo y déficit hídrico, e incluye la construcción de ocho qochas y producir cuatro millones de plantones de pino para reforestar 3 500 ha. Esto con una inversión de S/ 2 615 247.

El origen del agua
Para entender cuál es la situación del agua en las provincias comprendidas en la emergencia hay que partir conociendo su dependencia hídrica. La Libertad depende de ríos y lagunas que integran una red hidrográfica que abastece sus provincias para uso en agro y consumo humano, estas son:
• En las provincias de Chepén y Pacasmayo los ríos Chamán y Jequetepeque.
• En las provincias de Ascope, Gran Chimú y parte alta de Otuzco, el río que aprovechan es el río Chicama.
• Las provincias de Trujillo, Otuzco, Julcán y Santiago de Chuco se abastecen del río Moche.
• En Virú el Rio Virú y el Huamanzaña (recorre el distrito de Chao).
• La provincia de Santiago de Chuco depende del río Tablachaca.
• La provincia de Sánchez Carrión toma aguas de los ríos Grande, Chusgón, y el Bado o Yamobamba.
• Bolívar y Pataz son recorridas por el Río Marañón con sus afluentes el río Cajas en Pataz, y los río Chota, Cujibamba, y Pusac en Bolívar.
En La Libertad existen 505 lagunas (500 ubicadas en la sierra y 5 en la costa). Pataz concentra la mayor cantidad de lagunas (233), equivalentes al 46% del total regional, Santiago de Chuco (109 lagunas), Bolívar (90 lagunas) y Sánchez Carrión (44 lagunas). Las lagunas de mayor dimensión son las de Pías (en Pataz con 239 ha. de espejo de agua), Sausacocha y Huangacocha (en Sánchez Carrión con 135 y 127 ha. Respectivamente).

Mapa hidrográfico de La Libertad (Fuente Ministerio de Ambiente).
Las zonas agrícolas en riesgo
De acuerdo a cifras del INEI (2012), la superficie agrícola de la La Libertad es de 528 763.8 ha. Pero, las provincias comprendidas en la declaratoria de emergencia nos revelan una división de grandes áreas de cultivos, que en unos casos se encuentran en gran riesgo y otras que ya viven consecuencias de millonarias pérdidas. Los valles Chicama, Jepetepeque y el ande agrícola (Gran Chimú, Julcán, Otuzco, Santiago de Chuco) son las principales zonas de riesgo y afectación.

La crisis y millonarias pérdidas de los arroceros
Si hay hasta el momento una zona agrícola que mejor expresa la crisis ya instalada por la falta de lluvias y con millonarias pérdidas esa es el valle Jequetepeque, que concentra a unos 13 000 agricultores. De acuerdo a la Asociación de Productores Agropecuarios del Valle Jequetepeque, cada campaña de siembra 30 000 ha destinadas al cultivo de arroz (31 425 en 2019, según la Gerencia Regional de Agricultura de La Libertad), y otras 10 000 ha para cultivos diversos.
Sin embargo, este año ante la presente condición de escases, la campaña inmediata (ya iniciada) tiene asegurada el agua solo para la siembra de 10 000 ha de arroz, es decir apenas un tercio, perdiendo este año el uso de 20 000 hectáreas. Y en el caso de las 10 000 ha de otros cultivos (a cargo principalmente de agroindustriales) tienen asegurada su dotación de aguas (principalmente de fuente subterránea), por lo que ya han sembrado más de 8 000 ha.
¿Por qué esa reducción?, simple, por agua. El riego en el valle Jequetepeque depende de las reservas de la presa de Gallito Ciego. Cada campaña inicia habitualmente con una reserva de 300 millones de M3; sin embargo, la escasez hídrica solo ha permitido reunir 70 millones de M3 a la fecha.

Pero, ¿cuánto representa esto en pérdidas?
Cada hectárea cultivada genera beneficios aproximados de S/ 8 000, siendo 20 000 las que ya dejaron de sembrarse, la magnitud de pérdidas alcanza los S/ 160 000 000.
“Eso es solo por dejar de sembrar, falta conocer el impacto de pérdidas por paralización de transporte nacional para la distribución, por uso de molinera, industria de fertilizantes y agroquímicos, semillas, mano de obra, etc. Unos 3500 (obreros) de los 10 000 arroceros que serán inmediatamente afectados”, sostiene Víctor Izquierdo de la Cruz, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios del Valle Jequetepeque.

¿Qué hacer?
“Al Minagri se le ha pedido poner en funcionamiento los 3 600 pozos que existen en la región. Se requiere habilitarlos porque están abandonados, canibalizados, tapados. (Las agroindustriales) Ahorita están comprando terrenos donde hay humedad hasta pozos para poner línea de impulsión, tienen dinero para trasladar 10,15 kilómetros hasta las partes altas. No pueden hacerlo en cualquier lugar sino en coordinación con la autoridad local del agua. Tienen toda la posibilidad, pero el gobierno no los invita a sumarse. Hay un divorcio, obviamente tienen que comprometer al agricultor pequeño. Los estudios de Pejeza no se difunden, están encriptados, el agricultor desconoce, por eso reclama. No hay una comunicación eficaz. Se necesita instalar una red eléctrica para usar motobombas en 30 mil hectáreas. A mediano plazo se necesita la segunda etapa de Gallito Ciego, que no es otra cosa que una batería de pozos tubulares. Tenemos agua en el subsuelo de más de mil millones de metros cúbicos, la represa (Gallito Ciego) solo tiene capacidad de 360 millones de metros cúbicos. Que las agroexportadoras inicien perforaciones profundas de hasta 100 metros para que puedan bombear el agua subterránea. El estudio de 2015 de la ANA señala que existen 966 millones m3, en cinco años eso ha aumentado. Se puede explotar hasta 166 millones mediante pozos tubulares sin afectar la napa freática”, explica Izquierdo, representante de los Productores Agropecuarios del Valle Jequetepeque.
Mención aparte merece la perniciosa práctica del productor arrocero de seguir sembrando con abundante agua cuando ya no se requieren esos volúmenes y puede utilizarse agua subterránea para no depender de Gallito Ciego.
“Están acostumbrados a ver su arroz con bastante agua. Hay que desterrar esa idea. El impacto es favorable en varios sentidos. La matriz de riesgo debe ser combinada, agua de Gallito Ciego 70% y 30% agua subterránea, y frutales agua subterránea en 100%. Esta vez todo se va a sacar con secas intermitentes, es una posibilidad hacer un riesgo mixto, para eso se requiere una decisión política y cambiar la costumbre de la gente”, señala Víctor Izquierdo.


La sierra: sequía e incendios
Los distritos andinos comprendidos en este estado de emergencia son los que presentaban mayor vulnerabilidad para afrontarla. Sin embargo, es hacia donde se han orientado muchas de las atenciones para cosecha de agua como se mencionó líneas arriba respecto a la creación de miles de reservorios.
Sin embargo, en algunos distritos, principalmente en Usquil en la provincia de Otuzco, sea sumado la afectación de 260 hectáreas de bosques a causa de incendios forestales que curiosamente son provocados por los propios agricultores.
Entre los meses de agosto y octubre se registraron 70 incendios forestales. Su alcalde, Grover Cruz Moreno, explica sorprendentemente que estos incendios se han producido por la falta de lluvias, y es que ante esta situación ha tomado lugar la anacrónica costumbre de los lugareños de intentar “llamar” a las lluvias con fuego y humo, quemando hierba, algo que solo ha logrado pérdidas de terrenos de cultivo.
Aquí como en Chicama, las autoridades hablan de priorizar el agua para el consumo humano y garantizar el recurso para uso agrícola. Para ello, y solo en Usquil, ya se han instalado 480 micro reservorios. Trabajo que les genera confianza de minimizar el impacto negativo previsto ante la emergencia hídrica, considerando que el río Chicama, del cual dependían habitualmente, se encuentra reducido a su mínima expresión como para abastecerlos.

Valle Chicama, ¿todo está controlado?
El ministro de Agricultura, Jorge Montenegro, anunció en agosto pasado que un total de 302 actividades se iba a ejecutar en la cuenca del río Chicama con una inversión de más de S/ 5 600 000 para generar 100 mil jornales de trabajo en beneficio de unos 15 000 familiares de los agricultores.
El lunes 28 de septiembre la Junta de Usuarios del valle Chicama con funcionarios de la Autoridad Nacional del Agua, Chavimochic y autoridades del Gobierno Regional de La Libertad, acordaron activar pozos tubulares en desuso, construir nuevos en lugares estratégicos y habilitar qochas para el aprovechamiento de agua a favor de 7 000 agricultores que podrían perderlo todo.
El compromiso fue establecer lo más pronto posible un programa de contingencia para evitar daños mayores y mitigar el riesgo, programa sobre el que no se ha ampliado y que va a depender de otras fuentes de agua que las de lluvias o aguas del actual río seco Chicama.
Presupuesto regional cercano a los 600 mil soles han sido destinado al valle Chicama para la excavación de cinco pozos tubulares profundos.
Sin embargo, las autoridades ediles en el Valle Chicama, destacan la prioridad que se le ha dado a los programas de racionamiento. El alcalde de Santiago de Cao, Alex Genaro Vásquez, manifestó que no se dejará de abastecer el agua para el consumo o riego de parques y jardines, por ejemplo, y que ya se inició un programa de restricciones para evitar la mayor pérdida, con apoyo de la empresa agroindustrial Cartavio. Y exactamente dicha empresa, junto a Casagrande, son factores fundamentales en preservar y garantizar cuota de agua para la población y cultivos. Y es que estas empresas tienen a su disposición una serie de pozos subterráneos -ríos subterráneos en realidad debido a su magnitud- que cruzan todos estos pueblos. Estas empresas se encargan de la dotación, lo que permite un mejor control del recurso.
“En Chicama, Casagrande bombea día y noche y todos tienen agua. Los de la empresa (pozos) están a 70 o 100 metros de profundidad, el agua superficial es independiente de la subterránea. Son prácticamente ríos. Por eso no hay desabastecimiento”, dice con sana envidia Víctor Izquierdo de la Cruz, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios del Valle Jequetepeque.
Las excepciones: Chavimochic, Bolívar y Pataz
Pataz y Bolívar: agua para todos
Las provincias de Bolívar y Pataz tienen la doble condición de beneficio y riesgo al ser beneficiadas con afluentes del caudaloso río Marañón. Estos son los ríos Cajas en Pataz, y Chota, Cujibamba, y Pusac en Bolívar. Las recorren beneficiando los cultivos, aunque eventualmente llevando destrucción cada temporada alta de lluvias. Alerta que por ahora queda pendiente de nuevo aviso.
El salvado Chavimochic
Los propietarios de las tierras sembradas en Chavimochic (etapas I y II) no tienen la misma preocupación por la sequía que el resto de agricultores o productores de la región. Sus millonarias tierras se riegan con las aguas del río Santa (Áncash), que pese a la reducción de su caudal en los últimos meses no ha afectado la entrega de cuota asignada a Chavimochic. Incluso el pasado mes de setiembre, en reunión de usuarios del río Santa, se acordó -exigió en realidad- que el Proyecto Especial Chinecas haga cumplir la distribución del agua definida (60 % para Chinecas y 40 % para Chavimochic).
En Chavimochic (Chao y Virú) no solo celebran la presencia de agua sino ser la matriz de la agro exportación en el norte, el segundo sector más relevante del país aún en pandemia.
Según datos recientes de ADEX, el sector agropecuario y agroindustrias tuvieron un valor FOB de exportación total de más de $USD 2 700 millones solo en la primera mitad de 2020. Eso significa un aumento de 11% con respecto al mismo periodo en 2019; mientras que todas las exportaciones peruanas en su conjunto presentaron una contracción de casi -27%. Es decir, en un año donde casi todos perdieron ni la pandemia pudo mellar el bolsillo de los agroindustriales.

