«Mi presidenta»: Werner Salcedo archiva su floro contestatario y recibe a Keiko Fujimori en Cusco quien asegura «somos un equipo»

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En uno de esos crossovers de la política peruana que nadie ve venir, Keiko Fujimori se apareció de sorpresa en el distrito de Pacaritambo, en plena provincia de Paruro, departamento de Cusco, un territorio simbólico y esquivo para el fujimorismo donde en la última segunda vuelta presidencial apenas alcanzó el 13.219 % de los votos válidos. El 87 % restante le bajó el dedo sin dudarlo. Pero como el poder opera con amnesia selectiva, el pragmatismo presupuestal terminó por imponerse a la memoria electoral.

La jefa de Estado aterrizó con comitiva ministerial para inaugurar una represa, entregar cheques a emprendedoras rurales y prometer tractores para los agricultores de la zona. En una clara alusión al estilo de gobierno de su padre en la década de 1990, prometió el retorno del reparto directo de maquinaria: “Como antes, traeremos los tractores que se han entregado directamente a las comunidades”.

El gobernador regional de Cusco, Werner Salcedo Álvarez, la recibió en una jornada marcada por mutuas concesiones, promesas de inversión y la consolidación de un pacto de gobernabilidad operativa.

Durante su discurso, Fujimori no escatimó en calificar su relación con el mandatario cusqueño como una alianza de trabajo directo: “El Perú tiene presupuestos importantes y tenemos que aprender a trabajar de manera unida, porque somos un equipo”, sentenció la mandataria.

Keiko fujimori en Cusco: “Pudimos distanciarnos, pero decidimos conversar”

El discurso de Keiko Fujimori buscó tender puentes con una de las regiones más críticas a su trayectoria política. La mandataria reconoció abiertamente las discrepancias de origen, pero justificó el acercamiento bajo el argumento de la gestión pública:

“Saludo la presencia del gobernador, porque pudimos quedarnos distanciados en las diferencias políticas naturales que tenemos, pero dijimos: ‘Vamos a conversar’. Gobernador, sabe que cuenta con el respaldo y el apoyo del gobierno central”, remarcó Fujimori tras escuchar las demandas locales.

Frente a decenas de comuneros y alcaldes distritales de Huanoquite, Pomacanchi, Sangarará y Ocoruro, la jefa de Estado recurrió a la clásica retórica de inauguraciones descentralizadas: entrega de cheques para emprendedoras, picadoras agrícolas, madera decomisada y semillas mejoradas.

Fujimori justificó la lentitud del aparato estatal apelando a la herencia recibida: “Cientos de proyectos están ahí abandonados, sin recursos, y nadie da cara. Así hemos recibido el Estado”. Además, anunció que ante la amenaza del Fenómeno El Niño, con sequías en la sierra y precipitaciones en la costa, se priorizará la siembra y cosecha de agua mediante represas y riego tecnificado, junto a un nuevo Plan Nacional Educativo proyectado para los próximos cinco años.

“Mi presidenta”: el giro de Werner Salcedo

La postura de Werner Salcedo representó el giro más elocuente de la jornada. El gobernador cusqueño archivó el perfil contestatario, guardó las banderas de la confrontación contra el centralismo limeño y el dominio partidista que existe en el Congreso y se cuadró institucionalmente. En su discurso no solo le deseó a la mandataria que «la tierra sagrada del sol le dé energía para obrar con justicia», sino que la llamó reiteradamente «mi presidenta».

Negocios son negocios. A cambio del apretón de manos, Salcedo aprovechó para poner sobre la mesa la entrega de recursos y el cumplimiento de plazos en proyectos emblemáticos:

  1. Hospital Antonio Lorena: El gobernador puso fecha límite para saldar la deuda histórica con la salud cusqueña. “Estamos convencidos de que con tu decisión, el 11 de noviembre el hospital Antonio Lorena abre sus puertas, presidenta. El hospital de los pobres, el hospital de los campesinos”, enfatizó.
  2. Carretera Paruro – Chumbivilcas – Cotabambas: Anunció que la licitación de la carretera que une a dos regiones y tres provincias está en fase final tras absolver 400 consultas de ocho consorcios, comprometiendo una inversión de S/ 540 millones.
  3. El jalón de orejas a las comunidades de Tacomayo: Salcedo cuadró a las dirigencias comunales. Reveló que en 1997 recién concluyó el saneamiento físico-legal de terrenos comunales y reprochó a las dirigencias que trabaron el avance del trámite al exigir cobros excesivos por terrenos: “Al envidioso es al único que no se le permite, compañeros. Si pensamos así, nada vamos a conseguir”.
  4. Saneamiento básico y ‘Grandes Ciudades’: Puso sobre la mesa el programa regional ChuyAuno (S/ 352 millones financiados con el Banco Mundial) y pidió el respaldo del Ejecutivo para el megaproyecto de agua y desagüe de la capital cusqueña llamado «Grandes Ciudades», valorizado en más de S/ 1,410 millones.

“Yo asumo lo rural, yo me como el pleito de los distritos y provincias, pero a nivel de estos proyectos es donde sí pido la participación de un gobierno nacional para recuperar el Perú que nos han dejado en ruinas”, sostuvo Salcedo en su alocución.

Tregua política por presupuestos

El encuentro en Paruro deja ver una reconfiguración de fuerzas en el sur andino. Desde Palacio de Gobierno, Keiko Fujimori busca quebrar la resistencia social penetrando en los bastiones que le fueron esquivos en las urnas  como Cusco. Las autoridades subnacionales canjean tregua política por presupuesto contante y sonante para no terminar gestión asfixiados por obras paralizadas. Queda ver si las bases sociales del Cusco convalidarán esta sociedad de facto o si la factura política le pasará la cuenta a Werner Salcedo faltando muy poco para que acabe su gestión.

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