“Es una provocación”, afirmó Raúl Samillán Sanga, presidente de la Asociación de Mártires y Víctimas del 9 de enero de Juliaca, al cuestionar la llegada de Keiko Fujimori a la provincia de Carabaya, donde dos personas también murieron durante las protestas.
Samillán señaló que la visita reabre las heridas de las familias que todavía buscan justicia por las muertes registradas durante las protestas, además, recordó que en Carabaya fallecieron dos hermanos ronderos y quedaron seis niños en situación de orfandad.
El dirigente sostuvo que las víctimas no se oponen a la llegada de ninguna persona a Puno, pero cuestionó que Fujimori visite la región sin mostrar, según dijo, voluntad política para apoyar las investigaciones y atender sus demandas.
“Nos causa impotencia saber que esa señora ha pisado tierras donde se derramó mucha sangre de personas inocentes”, manifestó Samillán, quien además afirmó que las familias esperan que los responsables de las muertes sean investigados y sancionados.
Entre sus principales pedidos, la asociación exige la derogatoria de las leyes que, según Samillán, afectan las investigaciones de los casos ocurridos durante las protestas, además, pidió que estos procesos continúen hasta determinar responsabilidades.
El dirigente afirmó que recién estarían dispuestos a dialogar con Keiko Fujimori si existe una iniciativa concreta para derogar esas normas, pues consideró que las víctimas necesitan acciones y no solo promesas, con el objetivo de avanzar hacia una reconciliación.
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