El inicio de la esperada megaobra vial El Milagro–Trujillo, anunciado para este lunes 6 de julio, ha despertado grandes expectativas entre miles de ciudadanos que diariamente soportan largos tiempos de viaje para ingresar a la ciudad. Pero también enormes temores entre los vecinos, quienes esperan que no se repitan los retrasos que hoy afectan al corredor vial hacia Huanchaco.
Con una inversión superior a los S/ 240 millones bajo la modalidad de Obras por Impuestos, el proyecto contempla la ampliación de la avenida Miguel Grau hasta convertirla en un moderno corredor de 10 carriles. . La intervención es presentada como la obra vial más importante del norte del país y promete aliviar el histórico congestionamiento en el centro poblado El Milagro.
¿Se repetirla la historia de la vía a Huanchaco?
Sin embargo, el optimismo convive con la preocupación de vecinos, comerciantes y transportistas, quienes temen que la ejecución termine repitiendo la experiencia del corredor vial Trujillo–Huanchaco.
Esta obra en el balneario trujillano, valorizada en más de S/ 121 millones, comenzó en marzo de 2025 con un plazo de ejecución de 720 días calendario (dos años), por lo que debía concluir en marzo de 2027.
No obstante, actualmente registra un retraso cercano al 60% debido a problemas financieros de la empresa contratista, interferencias con redes de servicios y conflictos laborales. Como consecuencia, extensos tramos permanecen con vías deterioradas, polvo constante y restricciones al tránsito que han afectado seriamente la actividad económica de decenas de negocios y la llegada de visitantes a la zona.
¡Cumplan los plazos!
Ante ese precedente, diversos sectores consideran que el mayor desafío del nuevo proyecto no será únicamente su ejecución técnica, sino garantizar que los trabajos avancen conforme al cronograma previsto de 23 meses y con una adecuada gestión del tránsito durante la construcción.
Los vecinos esperan que las autoridades regionales implementen medidas para mitigar el impacto sobre el comercio, el transporte y la calidad de vida de la población, evitando que una obra concebida para transformar la movilidad termine generando perjuicios prolongados, como ha ocurrido con el corredor vial hacia Huanchaco.
