Los políticos trujillanos y sus “ideas” en la era del coronavirus
Renato Sandoval González
El viernes 6 de marzo, cerca de las 7:30 de la mañana, en las pantallas de la televisión nacional podíamos ver la cara de preocupación del presidente Martín Vizcarra. Al país le revelaba la presencia del primer paciente con el nuevo coronavirus, también conocido como Covid-19, en el Perú. Se trataba de un peruano de 25 años de edad que se había paseado por España, Francia y República Checa.
Solo unas horas después, en tierras trujillanas, el gobernador regional de La Libertad, Manuel Llempén Coronel, ya tenía una receta para frenar el avance de la pandemia decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Acabo de escuchar…”, se le oyó decir -con rostro relajado- al amigo de César Acuña Peralta, el líder de Alianza para el Progreso.
¿Qué era eso que acaba de escuchar Llempén Coronel que ni el director ejecutivo de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, había prestado atención? Aquí en Investiga se lo contamos.
Era una receta más casera que las preparadas por la doctora “Sieteyerbas” del mercado (ex) Mayorista. Preste atención:
“Acabo de escuchar que está dando muy buenos resultados que, ante una posible fiebre o síntoma de resfriado, hacer lavados bucales y de garganta, gárgaras de agua tibia salada, y que eso es un buen antídoto para este síntoma”, dijo con total seguridad, al punto que ningún periodista le preguntó por la fuente, tal vez por tratarse de una autoridad.
Y es que Manuel Llempén no es un simple gobernador. Según Linkedin, la página de contactos laborales, el apepista es ingeniero químico de la Universidad Nacional de Trujillo (de la misma facultad de su amigo César Acuña) y fundador de la Corporación Salud Universal SAC (en cristiano, el Hospital Salud Primavera), además de haberse paseado como funcionario de los nosocomios de la Solidaridad y EsSalud. O sea, el sector es su fuerte, aunque el tiempo se ha encargado de darle la contra.
NO SE QUEDA ATRÁS
Días después, el 22 de marzo para ser más puntuales, cuando los casos por coronavirus en el país ascendían a 363 y ya reportábamos 5 personas sin vida, el alcalde de Trujillo, Daniel Marcelo Jacinto, tenía en su cabeza con casco de ingeniero civil su propio plan de lucha contra el Covid-19.
El exalumno de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo alucinaba que el coronavirus es un polvillo que flota en el aire y que, con el tiempo, cae al piso, para luego ser llevado a casa mediante los zapatos de los transeúntes y así contagiar a los miembros de cada familia.
Por tal motivo, el también experto en compras de equipos para bloqueadores y baños químicos propuso la adquisición de insumos para desinfectar los pisos de la ciudad. Sí, el coronavirus no solo se transmite de persona a persona, también de suela a suela.
Solo iba a esperar el toque de queda y zas, comenzaba la operación limpieza. “(…) Por el toque de queda las personas entran a sus casas y el virus (que estaría en el aire) cae al suelo y ahí podemos aprovechar para desinfectar todas estas áreas”. Ni hablar; ahora solo habrá que esperar cómo se hizo esa compra de desinfectante.
¡FALTO YO!
Cuando la avalancha de casos por Covid-19 sobrepasaba a las neuronas de nuestras autoridades, el expresidente del Congreso de la República y arquitecto de profesión, Daniel Salaverry Villa, se mandaba con una propuesta más polémica que las columnas de Maki Miro Quesada.
Así, sin anestesia, tal vez por los 5256 casos de coronavirus y los 138 fallecidos registrados el 9 de abril, el trujillano aspirante a la presidencia de la República lanzó un dardo en tuiter más peligroso que inmueble de Techo Propio.
“Deberían publicar la lista de positivos al #COVID19; así, quienes tuvieron contacto con ellos podrán estar alerta a los síntomas y evitar que el virus siga expandiéndose. Ojo, se trata de salvar vidas, no de discriminar”. Sí, señor, y luego seguimos con la lista de pacientes con VIH, para que quienes tuvieron contacto sexual con los infectados se hagan su examen de Elisa.
QUE SE VAYAN TODOS
De manera contradictoria, quien no tuvo una propuesta científica, cerebral, sino visceral, por así decirlo, fue la novata congresista Tania Rodas Malca, una médico cirujano de las filas de APP.
Ella, siguiéndole la corriente a algunos fujiapristas camuflados -y no tanto-, propuso poner en bandeja de hospital la cabeza del ministro de Salud, Víctor Zamora Mesía.
En su reemplazo, la doctora en gestión pública de la Universidad César Vallejo y exalumna de la Universidad Nacional de Trujillo sugirió vía twitter el nombre de la jefa del comando Covid-19, Pilar Mazzetti Soler, la vocera de moda a quien pocos la recuerdan con éxito como ministra de Salud del gobierno de Alejandro Toledo Manrique y ministra del Interior durante el segundo mandato del extinto Alan García Pérez.
“El @Minsa_Peru AL REVÉS: A la luz de los hechos, la ministra de Salud debió ser Mazetti y el jefe del comando COVID, Zamora. Está claro que ella ejerce el liderazgo político que se necesita en estos casos. ZAPATERO A SUS ZAPATOS. Los técnicos al gabinete los políticos a la cancha”, vociferó como barra brava. No, eso no fue todo.
Más peligrosa que mono con metralleta, también pidió las cabezas del gerente regional de Salud, Constantino Vila Córdova, y del titular de EsSalud en esta misma tierra, José Luis “Puma” Carranza Castillo. Y eso que recién celebró su cumplemés en el Congreso el 16 de este abril.
Cerrando su puntillosa participación, como bien lo dijo la médico cirujano, “Zapatero a tus zapatos”. Ya que estamos con trajinados refranes, de yapa: “A quien le caiga el guante que se lo chante”.
PURO ALIENTO
De los congresistas liberteños no mencionados arriba, Lenin Bazán Villanueva (FA), Mariano Yupanqui Miñano (SP) y Luis Valdez Farías (APP), más que propuestas controvertidas o hilarantes, han tenido algunos mensajes instintivos frente a la crisis sanitaria.
Bazán, de tendencia izquierdista con el Frente Amplio, se anotó en la lucha a favor de los pueblos indígenas. “Urge un plan de emergencia diferenciado”, alertó en su cuenta de twitter. ¿Pueblos indígenas de la región? Sí, sí, es presidente de la Comisión de Pueblos Indígenas.
Yupanqui Miñano, de Somos Perú, pensó en todos a la vez: pidió el funcionamiento de los hospitales de Pacasmayo y Santiago de Chuco para atender a los pacientes del Covid-19. Que se enteren los moradores de estas zonas y, de seguro, arde Troya.
Antes de ser elegido como primer vicepresidente del Congreso, de Valdez Farías se tuvo noticias cuando arribó a Trujillo, junto a otros parlamentarios liberteños. Después no se supo más, hasta que el último lunes 13 de abril lanzó el “vuelo humanitario”, no de él con su capa de “superhéroe”. No, definitivamente. Se trata de trasladar a trujillanos que se quedaron varados en Lima. Al final el viaje fue en ómnibus, nomás.
De Anthony Novoa Cruzado, de Acción Popular, Miguel Vivanco Reyes, de Fuerza Popular, y de Jesús Núñez Marreros, de Frepap, como dicen en la calle, vaya usted a saber, estimad@ lect@r; son como el coronavirus: no están en el aire, pero son casi invisibles.
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