En una ciudad donde las pistas “nuevas” se deshacen con lluvias ligeras y la infraestructura vial se ha vuelto sinónimo de parches y lodazales, la gestión del alcalde provincial de Trujillo, Mario Reyna Rodríguez, plantea un giro en el modelo de pavimentación. Desde el Municipio se anunció que este año se ejecutará un ambicioso plan de adoquinado de concreto en calles y veredas de 12 urbanizaciones y un pueblo joven, con obras que —según la autoridad— tendrán una vida útil superior a los 20 años.
Estas son las urbanizaciones que se intervendrán
El proyecto contempla intervenciones integrales en las urbanizaciones Razuri, Alto Mochica, El Bosque, Rosales de San Andrés, Huerta Bella, Chicago, La Arboleda, San Eloy, El Alambre, Torres Araujo, San Luis; Santa María (I, IV y V etapa) y el PP.JJ. El Bosque. Reyna sostuvo que se trata de un hecho sin precedentes en la historia municipal de Trujillo y aseguró que el uso de adoquines de concreto permitirá evitar aniegos e inundaciones, al facilitar la filtración del agua pluvial y reducir focos de contaminación ambiental.
Como ejemplo, el alcalde citó la obra ya ejecutada en el jirón Salaverry, entre las avenidas Roma y España, donde el embloquetado de concreto con base de arena ha demostrado —según la MPT— un mejor comportamiento frente a las lluvias, a diferencia del asfalto tradicional. La inversión estimada para este paquete de obras bordea los 100 millones de soles y se ejecutará mediante el mecanismo de Obras por Impuestos, en convenio de cooperación interinstitucional con el Gobierno Regional de La Libertad.
¿Será cierta tanta belleza?
Las zonas que tendrán adoquinado fueron priorizadas tras evaluaciones técnicas y un cruce de información con Sedalib, a fin de verificar el estado de las redes de agua y desagüe y evitar que futuras obras de saneamiento obliguen a romper el nuevo pavimento.
Las intervenciones incluirán pavimento adoquinado, aceras y sardineles de concreto, señalización horizontal y vertical, áreas verdes y mobiliario urbano. Aunque Reyna reconoció que las obras generarán molestias temporales en los vecinos, aseguró que el proyecto no se detendrá y que existe coordinación directa con el gobierno regional. La promesa es clara: dejar atrás el asfalto de corta duración y apostar por una infraestructura vial que no colapse con la primera lluvia. El reto, como siempre en Trujillo, será que la ejecución esté a la altura del anuncio. El tiempo será la mejor prueba de lo ofrecido.
