Las autoridades ferroviarias publicaron finalmente el esclarecedor informe final del accidente ocasionado por el choque de trenes ocurrido el pasado treinta de diciembre en la ruta hacia Machu Picchu.
Este documento técnico detalla con precisión quirúrgica que la colisión frontal entre las unidades de Inca Rail y Perurail fue totalmente evitable. El fallecimiento del motorista Roberto Francisco Cárdenas Loayza y las lesiones de ciento veintidós pasajeros marcan el saldo trágico de este siniestro ferroviario. Según los peritos encargados el documento oficial señala directamente a la tripulación del tren sesenta y cinco por cometer faltas operativas críticas.
El análisis de las cajas negras y testimonios revela que el impacto ocurrió exactamente en el punto kilométrico noventa y cuatro del distrito. Esta zona de curvas cerradas impidió que los operadores pudieran reaccionar a tiempo para frenar las pesadas máquinas antes del violento choque.
El revelador informe del accidente por choque de trenes en Machu Picchu sostiene que el uso indebido de teléfonos celulares fue el factor determinante de la tragedia. El motorista Roberto Cárdenas recibió múltiples llamadas privadas en su equipo móvil personal mientras operaba la unidad IR novecientos cincuenta y cuatro. Esta distracción fatal provocó que la tripulación ignorara por completo el cruzamiento obligatorio programado en la estación de control denominada Pampacahua.
Los operarios de Inca Rail se concentraron en comentar un descarrilamiento previo en lugar de vigilar el cumplimiento de su hoja de ruta. Debido a este descuido inexcusable el tren invadió un tramo de vía única que ya estaba asignado legalmente a la empresa Perurail. Las normas de seguridad fueron vulneradas sistemáticamente por el personal de cabina provocando el caos y la destrucción material en la vía.
Detalles técnicos en el informe del accidente por choque de trenes en Machu Picchu
El documento confirma que el tren seiscientos dos de Perurail contaba con todas las autorizaciones vigentes y circulaba correctamente por su carril. El brequero de Inca Rail Luis Carlos Peña Loaiza detectó visualmente la presencia del otro tren pero no accionó el freno de emergencia. Esta omisión de funciones agravó significativamente las consecuencias del impacto frontal que destruyó gran parte de la estructura de los autovagones accidentados.
El valor de las pérdidas materiales asciende a la cifra de quinientos treinta y cinco mil trescientos dólares según las evaluaciones periciales iniciales. Las investigaciones demuestran que la empresa Inca Rail acumuló trece infracciones directas al Reglamento Operativo Interno durante ese único trayecto fatal. El informe final concluye que la disciplina operativa falló drásticamente poniendo en riesgo la vida de cientos de turistas nacionales y extranjeros.
La publicación de este informe busca establecer responsabilidades legales claras y prevenir futuros incidentes que dañen la imagen del turismo en Cusco. El servicio ferroviario permaneció suspendido por más de doce horas mientras las brigadas de auxilio realizaban las labores de rescate y peritaje. Los pasajeros heridos recibieron atención médica especializada tras ser evacuados por personal de la Policía Nacional y equipos médicos de emergencia locales.
La empresa concesionaria deberá implementar medidas correctivas inmediatas para garantizar que ningún operador utilice dispositivos móviles durante la conducción de los trenes. El cumplimiento estricto de los protocolos de comunicación por radiofrecuencia resulta indispensable para asegurar la integridad de todos los usuarios del servicio. Solo el respeto absoluto a las señales de tránsito ferroviario evitará que otra tragedia enlute nuevamente a las familias de los trabajadores.
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