La vegetación oculta buena parte de las laderas de Machu Picchu. La tecnología LiDAR permitió mirar debajo de esa cobertura e identificar más de 2,5 kilómetros de caminos inkas, además de posibles plataformas y terrazas. Entre los hallazgos destaca un camino de al menos 1,2 kilómetros, con un trazado en zigzag y características compatibles con técnicas constructivas de época inca. Pero todavía no se sabe cuándo se construyeron estos caminos y qué función cumplieron. Los arqueólogos deberán realizar prospecciones en campo para determinar su cronología, función y estado de conservación.
Las nuevas evidencias se encuentran en el entorno de la muralla de Mandor, al este de la ciudad inca, y abren nuevas preguntas sobre cómo se organizaba y conectaba este sector con otros espacios de Machu Picchu. El hallazgo fue posible gracias a la cooperación entre el Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia y la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco. La DDC ya dispuso nuevas investigaciones para estudiar y proteger las evidencias identificadas. Mariusz Ziółkowski, director del Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia, destacó la cooperación científica para identificar y estudiar nuevas evidencias arqueológicas en Machu Picchu. Y Maritza Rosa Candia, directora ejecutiva de la DDC, dijo que el uso de nuevas tecnologías permite ampliar el conocimiento del territorio y abre futuras investigaciones y acciones de conservación. El LiDAR amplía el mapa de lo que todavía permanece oculto en Machu Picchu.

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