La 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17) concluyó esta semana en Armenia con un balance negativo: el primer examen mundial confirmó que los países están lejos de cumplir las 23 metas trazadas hacia 2030 y los recursos financieros siguen siendo extremadamente insuficientes. Las promesas de los países para proteger y salvar la biodiversidad se quedan en el papel, pero no en las acciones. Como ocurrió en Cali hace dos años, la jornada culminó con una maratónica sesión plenaria que se prolongó por cerca de doce horas. Los acuerdos adoptados incluyen ligeros avances con relación al rol y la participación de los pueblos indígenas.
La plenaria del viernes 30 de octubre inició con la aprobación del balance conocido como la revisión global, cuyas conclusiones provienen del informe mundial elaborado por Naciones Unidas. Una versión preliminar de este documento publicada el 29 de junio ya advertía que los países no estaban cumpliendo 22 de los 23 objetivos trazados para 2030 en el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, según alertó el portal especializado Carbon Brief.
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Sobre la marcha hubo ajustes y la versión final del documento contiene cuadros de codificación por colores sobre los avances aunque, según Carbon Brief, son más difíciles de interpretar. Aun así, el informe final expresa la siguiente alerta: “Si la implementación colectiva no se acelera rápidamente, no se alcanzarán las metas ni se cumplirá la misión para 2030”.
“El lento ritmo de los avances actuales representa un riesgo a largo plazo, ya que alcanzar las metas y cumplir la misión para 2030 constituye la base para encaminar al mundo hacia los objetivos y la visión para 2050”, se lee también en las conclusiones del documento.
Gabriel Quijandría Acosta, director regional para Sudamérica de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), explica que los países han avanzado básicamente en el diseño de sus estrategias pero hay limitaciones con respecto a la implementación.
“Los países, en términos de buenas intenciones y de compromisos en papel, están bien. El 90 % de los países tienen ya una estrategia de gestión nacional, pero el problema está en los detalles. La implementación no llega a completarse, o sea las acciones y los resultados concretos más allá de los compromisos escritos”, comentó en una videollamada con Mongabay Latam.

Aníbal Pauchard, profesor de la Universidad de Concepción de Chile, quien participó en los primeros días en la COP17 sobre Diversidad Biológica (CDB) en Armenia, explicó que precisamente esta edición tenía como lema “taking action for nature” (actuar por la naturaleza).
“Ya tenemos un diagnóstico muy claro a nivel mundial. El problema es que la acción es tardía, quedan cuatro años para 2030 y las metas son ambiciosas. En los informes de los países hay muchas metas en amarillo o rojo, o sea, sin avance. La preocupación es cómo implementar la acción”, explicó en conversación telefónica con Mongabay Latam.
Las 23 metas fueron aprobadas en 2022, durante la COP15 sobre biodiversidad celebrada en Montreal. Algunas de las metas definidas son la restauración en un 30 % de los ecosistemas degradados, la reducción en un 50 % de las especies invasoras, la integración de la biodiversidad en las políticas y el aumento sustancial y progresivo de recursos financieros para implementar las estrategias y planes nacionales de biodiversidad.
Financiamiento limitado
Un tema central de esta edición de la COP17 de Biodiversidad en Armenia fue la movilización de recursos para garantizar la implementación de los compromisos asumidos. Al término de las dos semanas de negociaciones, sin embargo, no hubo acuerdos relevantes.
“El financiamiento te asegura opciones de implementación concretas, capacidades humanas, recursos financieros y logísticos”, explica Pauchard, quien lamenta que el Fondo de Cali establecido en la COP16 de 2024 no ha podido captar los recursos como se esperaba. “Hay trabas todavía al financiamiento y a cómo eso se lleva a la acción”.
El International Institute for Sustainable Development (IISD) resume en un reporte de cierre de la cumbre que los “países continuaron sin ponerse de acuerdo sobre quién debía aportar los fondos y cómo debían gestionarse”.
El portal Carbon Brief detalla que los países llegaron a un texto de compromiso final que reconoce que “las contribuciones de más partes mejorarían la movilización» de recursos financieros para la biodiversidad, pero evita “establecer criterios para ampliar la lista de países donantes”. También se establece un mecanismo financiero para después de 2030, pero los detalles recién serán abordados en la próxima COP18. En declaraciones para Carbon Brief, Oscar Soria, de Common Initiative, consideró que la decisión sobre el mecanismo financiero deja las cosas sin «ningún avance».
En cuanto a América Latina, Quijandría destacó que en esta edición se ha presentado una actualización del estudio sobre la brecha financiera para el cumplimiento de los compromisos para la región. “El estudio muestra que cubrimos el 10 % de las necesidades de financiamiento”, detalla. En cifras, se estimó que se necesitaría alrededor de 170 millones de dólares anuales para cumplir las metas para el año 2030 y solamente los países llegan a cubrir un promedio de 17 millones de dólares. “O sea, no se va a cumplir”, apunta.

Un tema clave vinculado también con el financiamiento está relacionado con la meta 18, sobre las subvenciones perjudiciales. Es decir, los millones de dólares que se invierten pero en perjuicio de la biodiversidad.
“Se ha calculado que llega casi al billón de dólares anuales en términos de inversiones ―explica Quijandría―. Son subsidios que se dan para los combustibles o agroquímicos. Es mucha cantidad de dinero que financia cosas que tienen un efecto negativo sobre la diversidad biológica”.
En Armenia hubo propuestas preliminares para tomar un acuerdo sobre este punto. Si bien uno de los textos previos planteaba “instar” a los países a tomar medidas más enérgicas, la versión final aprobada solo “alienta” a los países a “acelerar la implementación de la meta 18” y “de acuerdo con las circunstancias nacionales”, según el reporte de Carbon Brief.
Estrategia sobre especies invasoras
Aníbal Pauchard destaca, por otro lado, que en esta cumbre de Armenia hubo avances al conectar el tema de la biodiversidad con aspectos más cercanos con las personas, como la salud. También hubo un acuerdo sobre las especies invasoras para establecer una mayor interacción y colaboración entre los países.
“Hay un triángulo clave entre invasiones biológicas, naturaleza y bienestar de las personas”, explica Pauchard, al destacar la importancia del apoyo en general de la sociedad para alcanzar la meta 6, que consiste en “reducir en un 50 % las nuevas introducciones y establecimientos de especies invasoras”.
El también doctor en ecología forestal subraya que “para América Latina lo más urgente es contar con un marco de bioseguridad, una gobernanza y mayor coordinación, así como listados técnicos y validados de especies invasoras”. En esa línea, destacó que en esta última COP17 se lanzó una estrategia para el manejo de especies invasoras elaborada por la UICN.
Quijandría, de la UICN, explicó que determinadas condiciones como el cambio climático o la degradación de tierras pueden conllevar a que determinadas especies se desplacen hacia una biodiversidad nativa y la pueden transformar. “Un caso concreto que se ha visto, por ejemplo, es en Galápagos, en Ecuador, donde la introducción de cerdos o gatos empezó a generar problemas con aves que anidaban en el suelo. Hubo entonces campañas exitosas de control. También el caso de la liebre patagónica que es originaria del sur pero ya está en Perú ocupando ecosistemas que no le correspondían”, detalló.
“La idea de la estrategia es cómo responder ante este reto”, explica. Una de las acciones planteadas es establecer la dimensión del problema en la región. Y, a nivel más específico, se plantea que cada país debe tener claridad sobre cómo responder frente a determinadas especies que pueden ser animales o vegetales. La UICN también ahonda en la necesidad de generar capacidades técnicas y científicas para atender este fenómeno.
Además, Quijandría se refirió a las especies en peligro al destacar una iniciativa lanzada durante esta COP17 por Colombia y Armenia (Coalition of Action to Recover Endangered Species). Se trata de una propuesta de coalición entre gobiernos y organizaciones de conservación para adoptar medidas más específicas para la recuperación de especies amenazadas, en el marco de la meta 4.
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Avances sobre los pueblos indígenas
Las reuniones previas y el plenario final en Armenia incluyeron demandas con relación a los mecanismos de financiamiento y participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Este año el Global Environment Facility (GEF) ya había establecido con anterioridad una meta del 20 % de los recursos al financiamiento de acciones ejecutadas por pueblos indígenas y comunidades locales para la conservación.
Gisela Hurtado, especialista que acompañó el proceso de las negociaciones en representación de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC) y la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), informó a Mongabay Latam que en el plenario se logró establecer tres criterios importantes de acceso a estos fondos.

Habrá participación plena y efectiva de los pueblos indígenas en la definición de los proyectos. También se acordó establecer modalidades simplificadas de acceso para los pueblos indígenas y, finalmente, se contempló que haya transparencia sobre los costos generados por los intermediarios.
Un segundo avance, según apunta Hurtado, guarda relación con la participación de los pueblos indígenas en la instancia de la COP, en el marco del artículo 8.j del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). El acuerdo aprobado es sobre el “modus operandi” del organismo que representará a los pueblos indígenas.
“Se acordó quiénes lo dirigen. Uno será elegido por los países y otro será elegido por los pueblos indígenas y las comunidades locales”, explica Hurtado y destaca que ya se da una estructura a esta instancia para asentarse y llegar a la siguiente COP.
Patricia Suárez Torres, asesora y dirigente de OPIAC, destaca como un tercer logro la incorporación por primera vez de dos menciones a los pueblos indígenas en situación de aislamiento y contacto inicial (PIACI) en los acuerdos de la COP17 sobre biodiversidad. Por un lado, en las directrices del programa de trabajo sobre áreas protegidas se consigna que los países deben adoptar “una protección integral y un enfoque diferenciado” para evitar que las políticas de restauración y conservación pongan en riesgo a estos pueblos.
La segunda mención fue en el acuerdo sobre el “modus operandi” del órgano creado para representar a los pueblos indígenas, donde se establece que se debe garantizar una protección integral para los PIACI. “Esto es un logro de los pueblos indígenas de Colombia y Brasil”, expresó Suárez, lideresa del pueblo Murui del Amazonas colombiano.
La COP18 será en Ecuador
En el plenario de cierre se decidió que la sede para la COP18 prevista para 2028 será Ecuador. Gabriel Quijandría recordó que América Latina acumula el 40 % de la diversidad biológica del mundo. En esa línea, sostuvo que los países de la región deberían tener una voz más fuerte para exigir las medidas más adecuadas, ya que tienen mucho más que perder en comparación con los países de otras regiones.
El director de UICN recordó que ya anteriormente se tuvo como sede Cali, Colombia, y también Brasil tuvo la presidencia de la COP sobre Cambio Climático en 2025, situaciones que pueden orientar a que los países de América Latina puedan tener un rol más activo en estos procesos.
- Este informe fue publicado originalmente en el portal Mongabay Latam.









